lunes, 31 de mayo de 2010

Mi primer artículo de opinión

Era en verano de 2008 y me decidí por primera vez a enviar un artículo al diario información, harto de ver que no salían las famosas fichas de las ingenierías, lo que impedía que pudieramos definir los títulos de grado adaptados al espacio europeo de educación superior. Me dió mucha alegría que me lo publicaran ya que abrió unas ganas en mí de escribir y poder contar públicamente lo que pienso siempre respetando a todo el mundo.

http://www.ua.es/dossierprensa/2008/07/04/5.html


A veces pienso que no ha perdido un ápice su interés.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Drake y los corsarios digitales

Publicado en el Diario Información el día 9 de Diciembre de 2009.


Francis Drake fue un corsario que navegó y lucho por casi todos los mares durante el siglo XVI. Realmente, un corsario no era más que un pirata, pero que era utilizado y bendecido por un determinado país para que les ayudara en su guerra contra otro. Así, Drake fue un malvado pirata para los españoles, mientras en su Inglaterra natal era considerado un audaz corsario e incluso fue honrado como héroe. Como siempre ha ocurrido durante toda la historia de nuestro mundo, el aura que rodea a los personajes depende demasiado de la trinchera desde el que los observas.
Esto se puede trasladar sin dificultad a la percepción que tiene la sociedad acerca de las famosas redes P2P de transferencias de archivos a través de Internet, y que se ha puesto de manifiesto claramente con las declaraciones en primer lugar de nuestra ministra de cultura, los desmentidos de nuestro presidente y las pretendidas aclaraciones de nuestra vicepresidenta de gobierno.

La ministra apuntó un aspecto que inicialmente puede parecer obvio, y no es más que indicar que se deben bloquear las páginas web que facilitan la descarga ilegal de contenidos audiovisuales. Ante la gran cantidad de protestas de las llamadas asociaciones de internautas, que es posible que sumen gran cantidad de votos, y con el aplauso escondido de las compañías de telecomunicación el presidente Zapatero salió de forma veloz a desmentir a su ministra. A esto, se añade la comparación poco afortunada que ha realizado el líder de la oposición indicando que limitar estas páginas nos acercaría de forma peligrosa a Cuba y China.

Todo esto se debe a una serie de factores que han acostumbrado a nuestra sociedad a realizar determinadas acciones, posiblemente ilegales, envueltas bajo palabras como libertad, apertura, etc.

El crecimiento y desarrollo tan rápido de Internet en la sociedad cogió con el pie cambiado a industrias tan importantes como la musical y la cinematográfica, y ahora amenaza a la literaria. Fijados a un modelo de venta y distribución de sus productos tradicional, parecieron ignorar que si bien el pan o un jamón difícilmente podrían ser transmitidos por la delgada fibra óptica, la canciones de los artistas del momento o los últimos estrenos en DVD llegaban más velozmente a las casas de forma directa y con casi la misma calidad que la ofrecida en las estanterías de las tiendas.
Una de las posibles reacciones debería haber sido utilizar Internet y los nuevos medios digitales como un aliado o como un nuevo medio de distribución, por cierto Apple lo hizo y no le ha funcionado nada mal. Sin embargo se prefirió un modelo que consistió en añadir un impuesto a cualquier cosa que pudiera ser (no que fuera) utilizado para contener una canción o película pirata. Esto es como si un coche tuviese un impuesto adicional a los muchos que pagamos por si utilizamos en algún momento el coche para robar un banco. Además, en cierta forma se legalizaba al pirata que se descargaba ilegalmente cualquier contenido digital y lo almacenaba en un soporte por el cual había pagado un impuesto por posible piratería.
Otra de las reacciones fue la de dotar a la sociedad general de autores (la famosa SGAE) una serie de atribuciones que ha utilizado entre otras cosas para cobrar por la música de las bodas o por la radio puesta en una peluquería.

Así, la sociedad no percibe a la persona que se descarga una película como un pirata sino como un corsario que pretende poner fin a los abusos de las discográficas o de la malvada SGAE. Es habitual que honrados miembros de nuestra sociedad que serían incapaces de coger una fruta de un árbol del camino o no pagar un café que el camarero les ha olvidado cobrar, comenten con absoluta tranquilidad e incluso orgullo lo hábiles que son a la hora de localizar los famosos torrentes que conducen a los archivos piratas o lo bien que han configurado su conexión para conseguir una velocidad de bajada mayor. Tampoco debemos olvidar a las personas que en la oscuridad de la sala cinematográfica consiguen grabar la película recién estrenada, para inmediatamente procesarla y colgarla en la web para que otros internautas “sufran” al ver una película con una calidad de sonido y audio infame.
Creo que es necesario educar a nuestra sociedad en lo que está bien y lo que no lo está tanto. Es una labor dura ya que parece que al descargar una película no se hace daño directamente a nadie, no creo que sea así ya que se limita notablemente el hecho de que se puedan seguir produciendo más películas por ejemplo. No obstante también las empresas audiovisuales deben actualizar la forma en la que llegan al consumidor final, de hecho lo están haciendo ya, pero de tal forma que aunque tenga un pequeño coste el usuario note que es preferible acceder al visionado de películas de forma legal.

Pero para esto último se debe regular e impedir las descargas masivas de información protegida, como está haciendo el resto de Europa poniendo dificultades a los que desean hacerlo. Seguro que más tarde o temprano los gobiernos y la sociedad limitarán estos corsarios digitales, al igual que hizo el gobierno Inglés en el siglo XVII que cuando fue importunado por estos corsarios y ya no los necesitó acabó con ellos.